Visitantes emplumados en la sede de Tingo María del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana

Cada año, miles de aves dejan sus zonas de reproducción para emprender viajes que parecen imposibles, cruzando cordilleras y selvas en busca de alimento y refugio. Esta maravilla natural es conocida como migración, una etapa muy importante en el ciclo de vida de las aves y en su dinámica poblacional.

La historia del descubrimiento del fenómeno de la migración es fascinante y se relaciona con una flecha atravesada en el cuello de un ave. En 1822 se encontró en Alemania una cigüeña blanca, Ciconia ciconia, con una lanza atravesada en el cuello, lo más sorprendente era que la lanza provenía de alguna tribu del África central. La pregunta no se dejó esperar, ¿cómo una cigüeña ubicada en Europa iba a tener una lanza de una tribu localizada a más de 1 500 kilómetros de distancia? La única explicación plausible era que esta ave pasó por ahí en algún momento. Antes de este descubrimiento se creía que, durante el invierno, las aves se convertían en otros animales o hibernaban en el fondo del mar.

La migración ocurre, principalmente, durante la noche, cuando las corrientes de viento son más suaves y la luna y las estrellas sirven de guía. Las aves suelen seguir rutas migratorias establecidas, que por lo general son de norte a sur con lugares propicios para descansar y reponer energía en el camino. En esta travesía deben hacerle frente al mal tiempo, la deshidratación y los depredadores, como también a otros desafíos causados por el ser humano, como la pérdida de hábitat y la deforestación de bosques que reduce sus áreas de descanso y alimentación, además del cambio climático que altera sus sistemas migratorios.

Ejemplar conocido como “Pfeilstorch” (“cigüeña de la flecha”) disecado, parte de la colección Rostock.

Nosotros no somos ajenos a este proceso ya que se han identificado aves desplazándose interna, altitudinal y transcontinentalmente en sitios amazónicos, los mismos que funcionan como áreas de invernada para las especies provenientes de Norteamérica. Estas especies pasan por aquí debido a la abundancia de insectos, frutos y condiciones atmosféricas más tolerables que el frío invierno del norte. Huánuco ocupa un lugar estratégico, ya que se encuentra en la transición entre la Cordillera de los Andes Centrales y el Bosque Tropical Amazónico, un corredor natural que muchas especies utilizan para desplazarse entre zonas de reproducción, descanso e invernada. Se entiende por sitios de descanso a los lugares que el ave utiliza en el transcurso del viaje para recargar energía; e invernada al lugar de destino donde pasará el invierno.

Desde que me incorporé al IIAP, a fines de junio de 2025, he venido registrando las especies de aves presentes en los alrededores de la sede. Hasta la fecha se han registrado 124 especies, de las cuales seis son migratorias. Además, se agregó la estación como un sitio de interés (Hotspot) para la observación de aves en la plataforma eBird. Adicionalmente, el pasado 10 de octubre visitaron la institución 4 miembros del Círculo de Investigaciones en Ornitología de la Universidad Nacional Agraria La Molina, organización de la que fui miembro en mi época estudiantil. Durante la visita se realizó el avistamiento de aves, registrándose 55 especies, de las cuales dos fueron migratorias: El mosquero de vientre azufrado Myiodynastes luteiventris y el víreo verde-amarillo Vireo flavoviridis.

Estas dos aves realizan migraciones invernales, es decir, vienen desde América del Norte hacia la cuenca amazónica y encuentran en Tingo María alimento y refugio. El mosquero de vientre azufrado es un migrante de corta a media distancia, que llega a nuestro país de fines de agosto a fines de febrero. Mientras que el víreo verde-amarillo destaca por ser el único paseriforme de América Central que abandona por completo sus zonas cría o reproducción en invierno. Es una especie totalmente migratoria, abandona el hemisferio norte a partir de setiembre hasta finales de enero. Ambas especies se encuentran categorizadas en preocupación menor (LC) lo que indica que no están globalmente amenazadas.

Los muestreos de las comunidades de aves son útiles para diseñar e implementar políticas de conservación y manejo. La observación de aves, actividad de ciencia ciudadana, que si bien no tiene rigurosidad científica, nos ayuda a conocer y entender a las aves, involucrando la participación de la sociedad, presentándose como una poderosa forma de educación ambiental. Las aves migratorias que llegan a Huánuco son más que visitantes temporales: son símbolos de conexión entre ecosistemas y culturas.

Nos recuerda que la Amazonía, los Andes y el resto del continente forman parte de una red que trasciende fronteras y está interconectada. Proteger los bosques donde descansan y se alimentan es vital para asegurar que estas viajeras logren su recorrido. En cada ala que cruza nuestro cielo late la certeza de que cuidar la naturaleza es cuidar de nuestro futuro. La naturaleza no conoce fronteras.

Attalea Administrador

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