LA ENTREVISTA:Dra. Carmen Rosa García Dávila

Bióloga y genetista, doctora en ciencias biológicas por la Universidade do Amazonas de Brasil, presidenta ejecutiva del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana- IIAP. El año 2003 implementó el Laboratorio de Biología y Genética Molecular del IIAP y desde el 2006 hasta abril del 2021 asumió su jefatura. Ha dirigido investigaciones relacionadas a la determinación del estado de conservación y genética de poblaciones naturales de especies de flora y fauna con potencial económico y ha generado un banco molecular (Barcoding) de referencia de peces, anfibios, reptiles y mamíferos acuáticos amazónicos, para aplicación de las tecnologías Metabarcoding y ADN ambiental (eDNA) para la valoración ecológica y económica de la diversidad biológica en cuerpos de agua en la Amazonía peruana. Ha participado en más de 80 artículos científicos en revistas nacionales e internacionales indexadas con factor de impacto. Forma parte del comité consultivo de ciencia tecnología e innovación del Perú, experta del comité CITES- Perú del MINAM, Co-directora del Observatorio de la Biodiversidad de la Amazonia Peruana-OBAP e integrante del comité Pro Mujer en Ciencia, Tecnología e Innovación del CONCYTEC. Ha formado parte del Comité de Integridad en la Ciencia del CONCYTEC.
A nivel de redes internacionales de investigación, ha integrado el comité directivo de Ciencia Ciudadana para la Amazonia y actualmente es miembro del comité directivo de la Alianza Aguas Amazónicas,
ambas redes a nivel del Bioma Amazónico.
¿Cómo contribuye la investigación científica al desarrollo de la Amazonía?
La investigación científica ha contribuido y continúa contribuyendo a la producción de conocimientos y tecnologías para el desarrollo sostenible de la Ama
zonía peruana, que representa más del 60% del territorio del Perú. En la década de 1980, la investigación científica proporcionó las tecnologías necesarias para el desarrollo de la piscicultura de especies de interés comercial en la Amazonía peruana, marcando el inicio de una actividad sostenible desde el punto de vista
social, económico y ambiental. Esta actividad también incidió en la reducción de la presión pesquera en el medio natural. El Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), fundado hace más de cuarenta años, ha sido un pilar importante en la producción de aproximadamente 120 000 toneladas de carne de pescado, contribuyendo así a la seguridad alimentaria y al desarrollo económico de las poblaciones amazónicas. Del mismo modo, más de quince años de colaboración científica entre el IIAP y el IRD han permitido recientemente proponer un nuevo paquete tecnológico para la reproducción y la cría en cautividad del bagre doncella Pseudoplatystoma punctifer. Esto diversificará aún más el suministro de pescado y reducirá la presión pesquera sobre las poblaciones naturales de esta especie económicamente valiosa en todo el bioma amazónico.
¿En qué medida la investigación científica puede mitigar las amenazas que sufre hoy en día la Amazonía?
La Amazonía se enfrenta hoy en día a una ocupación territorial sin precedentes, que está provocando una degradación de los ecosistemas amazónicos y sus servicios ambientales: altos niveles de deforestación debido a la expansión de las tierras agrícolas, contaminación doméstica y aumento de la minería ilegal de oro en los cursos de agua, lo que resulta en una mayor presión sobre los recursos de flora y fauna. La investigación científica en la Amazonia, que se remonta al menos a un siglo de antigüedad, tiene un papel fundamental que desempeñar en el desarrollo sostenible y
la conservación de los bosques.
A través de diversas tecnologías, los científicos pueden monitorear la deforestación, los cambios en el uso del suelo y
la salud de los ecosistemas. Esto proporciona datos clave para implementar políticas de conservación más efectivas y tomar decisiones basadas en evidencias. Los inventarios masivos de biodiversidad permiten establecer líneas de base que nos permiten, entre otras cosas, identificar aquellas especies en peligro de extinción, comprender sus dinámicas ecológicas y diseñar programas de conservación más adecuados.
La ciencia puede contribuir a la creación de modelos económicos y de desarrollo sostenible, como la agroforestería familiar y el ecoturismo, que permiten el uso de los recursos de manera responsable, promoviendo el bienestar local sin destruir los ecosistemas. Los estudios sobre el carbono almacenado en los suelos amazónicos nos permiten conocer aquellas áreas que son prioritarias para la conservación y que de
ninguna manera deberían ser afectadas por las actividades antrópicas, ya que de su conservación depende el equilibrio climático del planeta. La restauración de áreas deforestadas con tecnologías basadas en ciencia es un aporte significativo que suma a los esfuerzos de mitigación del cambio climático. Pero la investigación científica no solo
se limita a la colecta de muestras y la generación de datos estadísticos. Las ciencias sociales, por ejemplo, nos permiten entender mejor los vínculos que los pueblos
originarios tienen con sus entornos naturales, favoreciendo la incorporación de los conocimientos tradicionales en las estrategias y planes de conservación para la Amazonía. Entender la visión indígena del territorio permitirá establecer modelos adecuados de desarrollo, basados en la relación con la naturaleza y el valor cultural de los bosques.
¿Cuál cree entonces que es la razón por la que la investigación científica no ha catapultado definitivamente el desarrollo sostenible en la Amazonía?
Es paradójico. Tenemos la herramienta, pero no la usamos de manera adecuada. Parte del problema está relacionado con el modelo de desarrollo extractivista heredado de los diferentes booms desarrollados en la Amazonía desde el siglo XIX. Cuando solo se busca el interés económico es difícil pensar en desarrollo sostenible o en ciencia para el desarrollo sostenible. Por otro lado, somos conscientes de que los resultados de las investigaciones solo se han difundido en ámbitos científicos restringidos, sin desarrollar las capacidades y mecanismos que permitan llegar a los actores claves para el desarrollo sostenible de la Amazonía, como son los organismos estatales y las poblaciones que allí habitan. Si bien, hemos mejorado mucho la última década, nuestro mayor desafío sigue siendo superar estas brechas de comunicación. Esta fue una de las motivaciones por las que se creó un laboratorio conjunto internacional para la promoción de la investigación sobre la ictiofauna amazónica (LMI Edia), una iniciativa conjunta del IRD
y del IIAP que tenía como objetivo la mejora del conocimiento sobre su biodiversidad para el desarrollo sostenible. Otro ejemplo exitoso de la contribución de la ciencia al desarrollo sostenible en
la Amazonía peruana ha sido la producción sostenida, a lo largo de dos décadas, de numerosa información científica sobre el estado de conservación, genética de poblaciones, caracteres de historia de vida (periodos de reproducción, crecimiento, migración), entre otros parámetros, de los principales stocks de peces de la Amazonía. La mayor parte de esta información ha sido compartida por el IIAP con las instituciones involucradas y las comunidades locales para que puedan gestionar estos recursos de manera sostenible y eficiente. Actualmente estamos generando contenidos divulgativos que son compartidos en las redes, en publicaciones físicas y digitales y en aplicativos de libre acceso que acercan los contenidos científicos a todos
los públicos. En una época de cambio climático y de exacerbación del extractivismo, la ciencia es una aliada confiable para el desarrollo.
¿En qué medida los nuevos enfoques de ciencia abierta y ciencia ciudadana pueden ayudar en el desarrollo de las sociedades humanas y de la ciencia como construcción humana, especialmente en la Amazonía?
Los nuevos enfoques de ciencia abierta y ciencia ciudadana desempeñan un papel protagónico en el desarrollo de las sociedades humanas y en la evolución de la ciencia como una construcción humana, especialmente en regiones como la Amazonía. Estos enfoques ofrecen
oportunidades únicas para transformar la manera en que se produce y se comparte el conocimiento, promoviendo una ciencia más inclusiva, accesible y colaborativa. La ciencia abierta favorece el acceso libre y transparente a la información, las metodologías y los resultados de la investigación. Esto no solo permite que los científicos de todo el mundo contribuyan a la comprensión de los problemas que enfrenta la Amazonía, como la deforestación, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad o la pérdida de conocimientos tradicionales, sino que también permite que las comunidades locales, muchas de ellas con profundos conocimientos sobre sus entornos naturales, participen en la construcción del
conocimiento científico. Por otro lado, la ciencia ciudadana involucra a los ciudadanos, en especial a
aquellos que viven en zonas remotas como las regiones amazónicas, en la recopilación y análisis de datos científicos. Este enfoque permite que las comunidades locales se conviertan en actores activos en la investigación, empoderándolas
para monitorear su entorno y tomar decisiones basadas en evidencia científica. Las comunidades locales amazónicas pueden aportar interesantes datos sobre biodiversidad, comportamiento de las especies, contaminación de los ríos, etc. La participación ciudadana en la ciencia no solo mejora la calidad de los datos disponibles para los científicos, sino que también promueve la conservación activa del entorno y fortalece la conexión entre los habitantes y su territorio.
Al involucrar a las personas en el proceso científico, se fomenta el sentido de pertenencia y responsabilidad, lo que puede favorecer la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible de la región amazónica. La integración
de los conocimientos científicos modernos con los conocimientos tradicionales de las comunidades indígenas también contribuye a una mayor valorización y visibilidad de las culturas indígenas
y sus tradiciones, algo que es esencial para el desarrollo y la conservación de la Amazonía.
