LA VARIABLE OLVIDADA

Un billete de ida hacia la incertidumbre

La sabanización de la Amazonía parece inevitable. Las señales de alerta son cada vez más evidentes. Foros, reuniones bilaterales, conferencias, cumbres y otros eventos climáticos advierten sobre lo cerca que estamos del punto de inflexión que convertiría a la selva amazónica en una región natural más seca y menos diversa. Para los que todavía no están familiarizados con este término, un “punto de inflexión” es una situación crítica que genera cambios irreversibles en los ecosistemas, es la línea roja que no deberíamos traspasar, la puerta que ya no se abre cuando salimos de la sala donde se proyecta la película. 

El término, muy popular durante la última década, no es nuevo. En 1990 los científicos Carlos Nobre y Thomas E. Lovejoy introdujeron la idea general en un evento organizado por el Global Landscapes Forum. Basándose en las investigaciones realizadas por el agrónomo y climatólogo brasileño Eneas Salati, que demostraban cómo la vegetación influía en el clima, determinaron que con una deforestación del 40% la Amazonía alcanzaría el punto de no retorno. El año 2018, los mismos científicos redujeron la tasa de deforestación a un 20-25%, basándose en el aumento considerable de los incendios forestales, variable directamente relacionada a la deforestación de los bosques, una bola de nieve que se hace más grande e imparable y que finalmente nos hará traspasar el punto de inflexión. 

La compleja ecuación tendría entonces tres variables reconocibles por la sociedad científica: la deforestación, los incendios forestales y el cambio climático. Si bien, en la literatura científica encontramos otras variables que se suman a la ecuación, hay consenso en la importancia que estas tres variables tienen en nuestro viaje sin retorno hacia la incertidumbre. 

Los incendios forestales son unas de las variables que aceleran nuestro avance hacia el punto de inflexión. Fuente: Rumbios del Per

La tarea principal que hoy mantiene ocupada a la comunidad científica es medir de manera exacta el porcentaje de deforestación hasta la fecha. A pesar de la tecnología satelital, todavía no hay un consenso sobre cuál sería el porcentaje exacto actual de pérdida de bosque a nivel amazónico. Algunas cifras señalan que ya habríamos sobrepasado el 14%, un dato que no da mucho margen a la esperanza y reduce nuestro tiempo de reacción (Berenguer et al., 2021). 

…la deforestación, los incendios forestales y
el cambio climático tienen importancia en nuestro viaje sin retorno hacia la incertidumbre.

El sesgo occidental de la conservación

Uno de los principales problemas a la hora de frenar la destrucción de la Amazonía es que hasta la fecha las estrategias para hacerlo han tenido un fuerte sesgo occidental, eliminando la posibilidad de introducir ideas y conceptos atesorados por las culturas originarias que durante miles de años habitaron los bosques amazónicos. Esto, como señala la física y ecologista india Vandana Shiva, tiene sus raíces en la historia colonial y considero que alcanza su cénit en la revolución industrial, arrastrándose de manera solapada hasta nuestros días. Esta herencia colonial sigue presente en el código genético de las actuales propuestas de conservación para la Amazonía.  

Los bosques amazónicos han sido el sustento de las poblaciones originarias durante milenios. Su conservación no estuvo basada en el valor económico de sus recursos, sino más bien en los servicios ecosistémicos que estos paisajes bioculturales ofrecían a las comunidades que los habitaban y que les permitía acercarse al ideal del buen vivir. Los complejos sistemas de conocimiento indígena permitieron establecer las condiciones ideales para el establecimiento de una reciprocidad con los entornos naturales, cualidad que la sociedad occidental perdió definitivamente durante la revolución industrial de mediados del siglo XVIII y que de manera tozuda ha intentado erradicar del pensamiento de los pueblos indígenas amazónicos desde entonces. 

Las actuales propuestas de conservación para la Amazonía olvidan el vínculo íntimo existente entre la naturaleza y cultura en los pueblos indígenas…

Las actuales propuestas de conservación para la Amazonía olvidan el vínculo íntimo existente entre naturaleza y cultura en los pueblos indígenas e introducen de manera aislada el incentivo económico como único mecanismo (desde mi punto de vista perverso) para la protección de los bosques, eliminando la posibilidad de entender, valorar y aplicar el sistema de conocimientos indígena que ha permitido la conservación de estos bosques. Se intenta solucionar el problema ocasionado por el modelo de desarrollo capitalista sin salir del propio sistema capitalista de mercado que lo generó. Bajo esta lógica, se entiende que la mejor forma de sacar de la pobreza y la exclusión a la población amazónica, y por tanto conseguir la tan deseada conservación, es empujarla hacia el vórtice de una economía que mercantiliza nuevamente los recursos, fortalece las estructuras de poder preexistentes y obliga a una renuncia progresiva de los valores tradicionales, al no encajar estos en la lógica occidental de desarrollo y conservación. Esto no ha funcionado, no funciona, ni funcionará. Después de varias décadas de mantener este modelo, la destrucción no se ha frenado y nos acercamos cada vez más rápido al punto de inflexión.

Gran parte del problema está en el carácter endogámico del sistema de conocimiento occidental, incapaz de nutrirse de la riqueza y diversidad de los sistemas locales de conocimiento y del infinito abanico de posibilidades que estos ofrecen. Tal es así, que a la hora de descifrar la compleja ecuación que nos llevaría al punto de inflexión, dejamos a un lado una de las variables más importantes y posiblemente más determinantes para alcanzar esta frontera no deseada: la erosión de los conocimientos, prácticas y valores de los pueblos originarios. Algo que trataremos a continuación.

Gran parte de los bosques mejor conservados del planeta están en territorios indígenas. Fuente SPDA

La variable olvidada

Es evidente la importancia que las poblaciones originarias han tenido para la conservación de los bosques amazónicos. El modelo relacional puesto en práctica por los pueblos indígenas ha resultado ser válido para conservar buena parte de los bosques existentes en sus territorios tradicionales (WWF-COICA, 2021). La mitad de las grandes selvas mejor conservadas se encuentran en los territorios tradicionales de los pueblos indígenas (Fernandez Llamazares et al., 2020). Por el contrario, la mayor tasa de destrucción de los bosques se encuentra en las periferias de las grandes urbes amazónicas. Las evidencias sobre la gestión comunal de los recursos y las formas exitosas existentes de gobernanza biocultural indígena desacreditan la visión trágica de los “bienes comunes” (Athayde et al., 2021). Las formas de gobernanza indígena sobre los bienes comunes se organizan en diversos sistemas comunales de gobernanza ambiental, basándose en acuerdos sociopolíticos y socio ecológicos con animales, plantas, hongos, minerales y espíritus (Lu, 2006; Athayde et al., 2021; Fabiano et al., 2021). Estas formas de gobernanza se entretejen de una manera extraordinaria con las cosmovisiones que permiten mantener el vínculo vital entre naturaleza y cultura (Kohn, 2013) y son las que han permitido, sin la interferencia perniciosa de la sociedad occidental, conservar buena parte de los bosques amazónicos.

… la mitad de las grandes selvas mejor conservadas se encuentran en territorios tradicionales de los pueblos indígenas…

No cabe duda de que, si el sistema de conocimiento indígena ha permitido conservar grandes extensiones de bosques, la erosión de los conocimientos y las formas de gobernanza tradicional que lo estructuran tendrá como efecto directo la destrucción de esos bosques. 

Sin embargo, poco o nada se está haciendo para conservar estos sistemas de conocimiento, algunos de los cuales son muy particulares, adaptados e interconectados a los paisajes bioculturales en los que han evolucionado. Por otro lado, se sigue desacreditando y marginando las formas de gobernanza tradicional indígena basadas en la relación recíproca con los entornos naturales.  

La erosión de los conocimientos, prácticas y valores indígenas se constituye como una de las variables principales (hasta la fecha olvidada) en la ecuación del punto de inflexión. Unida a las tres variables mencionadas líneas arriba, dibujan un futuro aterrador para los paisajes bioculturales de la Amazonía. 

Vivienda cerca al río en el pueblo urarina, que refleja la cercanía del hombre con la naturaleza

Una elegante esperanza

Si bien, las líneas previas dibujan un futuro no muy esperanzador para la Amazonía, considero que todavía tenemos tiempo para reaccionar. La reacción pasa de manera inevitable por aceptar como válidos y dar importancia real a los sistemas de conocimiento indígena y romper la inercia endogámica de los sistemas de conocimiento occidental. Reforzar y acelerar los procesos de reconocimiento de los territorios integrales indígenas permitirá establecer estrategias de gobernanza basadas en los sistemas tradicionales de conocimiento. El establecimiento de bonos de compensación que apoyen los medios de vida indígena basados en los bosques y los ríos, así como los beneficios que prestan sus territorios para la mitigación del cambio climático y la deforestación, fortalecerá la gobernanza ambiental y territorial, garantizando la conservación y controlando la deforestación en estos territorios. La protección de los territorios de los pueblos indígenas en aislamiento y contacto inicial debe ser prioritaria.    

Las mujeres indígenas atesoran conocimientos y son protagonistas en los procesos de transmisión intergeneracional de conocimientos

Teniendo en cuenta que muchas culturas originarias están en serio peligro de desaparición, se deberá promover y apoyar la investigación y documentación de las lenguas indígenas amazónicas, así como los conocimientos, prácticas y valores vinculados a la diversidad biocultural amazónica, fortaleciendo el papel de los investigadores indígenas en estas investigaciones y asegurando su presencia en todos los niveles educativos del país. La incorporación de sabias y sabios indígenas en la educación inicial, básica y universitaria permitirá reducir la brecha de desconocimiento existente sobre la Amazonía en todo el país.   

Tras varios años de investigación y trabajo compartido con diversas comunidades indígenas amazónicas, considero que es incuestionable el papel fundamental que las mujeres juegan en la conservación de los paisajes bioculturales de la Amazonía y en la transmisión de conocimientos a las nuevas generaciones. Por ello, será necesario fortalecer su liderazgo en las diferentes propuestas para conservar la Amazonía, recogiendo sus percepciones, sus motivaciones y sus conocimientos sobre estos paisajes bioculturales. 

La trocha está despejada. Tenemos todavía mucho que aprender de los pueblos indígenas. De momento dejemos que nos guíen por este sinuoso camino. Una elegante esperanza con la que cierro esta humilde reseña. 

© Manuel Martín Brañas

Giovanni Pinedo Tejada

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