Ranitomeya flavovittata: Una belleza de patas doradas endémica de Loreto

Las ranas dardo venenosas pertenecen a la familia Dendrobatidae. Su intimidante nombre común tiene origen en el uso tradicional que algunos pueblos indígenas colombianos, como los wounaan, los emberá o los guna, dieron al exudado venenoso que producen algunas de sus especies. Con la secreción venenosa untaban la punta de las flechas, así como los dardos o virotes de las cerbatanas con las que cazaban diferentes animales del bosque para satisfacer sus necesidades alimentarias.

Algunas especies integrantes de esta familia son sumamente atractivas, con llamativos colores que cumplen una función clara: advertir a los posibles depredadores de que sus toxinas son desagradables y muy letales.

Dentro de la familia Dendrobatidae, encontramos 17 géneros y un total de 266 especies, de las cuales 65 están distribuidas en el Perú. Uno de los géneros más destacados en esta familia es Ranitomeya. De las 16 especies de ranas de este género, 14 están distribuidas en el Perú, principalmente en el departamento de Loreto, donde encontramos 12 especies. Una integrante poco conocida del género es la especie Ranitomeya flavovittata, una pequeña rana que presenta una distribución restringida para el departamento de Loreto. A continuación, conoceremos un poco más sobre esta elegante rana dardo venenosa.

Una rana muy especial

En su estado adulto, R. flavovittata puede llegar a medir de 15 a 17 milímetros, presentando en el dorso diferentes colores y tonalidades de amarillo y negro; con la piel lisa y el vientre granulado de fondo negro con reticulaciones azules.

Sin lugar a dudas, son sus características franjas amarillas vibrantes, que exhibe en la parte media y lateral de la espalda en un fondo negro, las que hacen a esta rana tan llamativa. Pero no podemos dejar de lado la particularidad de sus patas, con manchas oscuras distribuidas en un fondo grisáceo con toques de color marrón claro, donde es fácil apreciar reticulaciones que resplandecen en brillos dorados.

Pero esta ranita no solo es especial por su belleza y reflejos dorados, también es especial para los bosques de Loreto y su fauna, al ser una especie endémica y tener una distribución restringida a este departamento.

Ranitomeya flavovittata sobre una hoja.

Del Tahuayo su rana.

Si bien, Ranitomeya flavovittata no posee un nombre común, al haber sido encontrada en los bosques de tierra firme cercanos a las quebradas Tamshiyacu y Tahuayo, la podemos bautizar como “rana dardo venenosa del Tahuayo”, aunque hoy sabemos que su distribución es más amplia y se extiende hasta la comunidad de Jenaro Herrera en el río Ucayali.

Es una especie diurna que prefiere los bosques lluviosos amazónicos en buen estado de conservación. Suele tener hábito primariamente arborícola; por lo que es generalmente observada desplazándose por ramas, troncos, lianas y bromelias, a una altura promedio de más de un metro, pocas veces son vistas a alturas mayores de tres metros. En menor medida presenta un hábito terrestre (por lo que se dice que tienen hábitos secundarios terrestres), ya que pocas veces se registraron en niveles inferiores como en la hojarasca y troncos caídos.

… es especial para los bosques de Loreto, por ser una especie endémica y tener una distribución restringida a este departamento.

Pequeña pero matona

Aunque es una rana pequeña, su comportamiento es muy territorial, tanto en hembras como en machos. Es una maestra de la lucha libre que utiliza sus habilidades para presionar, inmovilizar y perseguir al oponente para ahuyentarlo.

Los machos de esta especie, presentan un canto muy bajo que puede llegar a pasar desapercibido frente al ruido del bosque, por lo que, si queremos escucharlo, tenemos que estar muy atentos. Este canto es usado para el cortejo y en combates vocales, no tan violentos y espectaculares como los combates físicos, pero muy efectivos para mantener fuera del territorio a los oponentes.

Ranitomeya flavovittata exhibe un ligero dimorfismo sexual, siendo los machos levemente más pequeños que las hembras. Esta especie presenta cuidado biparental (ambos padres cuidan a la descendencia) y son socialmente monógamos, mostrando una cooperación de pareja.

En cuanto a la reproducción, Ranitomeya flavovittata suele depositar de 1 a 2 huevos fertilizados de color amarillo pálido, los machos son los encargados de buscar los lugares adecuados para depositar los huevos. Una vez escogido el lugar, el macho atrae a la hembra con su canto y ambos realizan una procesión hasta el lugar escogido, depositando los huevos debajo o entre hojas secas dobladas ubicadas en la superficie de la hojarasca y, en ocasiones, dentro de árboles huecos caídos, lo que evita que otros animales depreden los huevos. Una vez eclosionados los huevos, el macho lleva en su espalda a los renacuajos y los transporta a pequeños reservorios de agua elevados del suelo (fitotelmas), que pueden ser troncos huecos con agua o bromelias que son las fitotelmatas preferidas de Ranitomeya flavovittata.

Los reservorios suelen tener detritos, larvas de insectos y hasta algas que proporcionan un reservorio nutritivo propicio para el desarrollo del renacuajo, pero no es suficiente para asegurar la supervivencia de los mismos, por lo que es necesario un seguimiento parental y una alimentación complementaria.

… suelen depositar de uno a dos huevos de color amarillo pálido y son los machos los encargados de buscar el lugar adecuado para depositar los huevos.

El macho desempeña la labor de cuidado de los renacuajos y llama a la hembra, guiándola con su canto hasta los renacuajos para que ella deposite de 1 a 2 huevos no fecundados que servirán para la alimentación del renacuajo hasta que este sea juvenil, asegurando así la supervivencia de la especie.

Bromelias que usa Ranitomeya flavovittata para depositar sus huevos.

Una codiciada belleza exótica

Debido a sus vivos colores y belleza dorada, la especie está siendo reproducida en cautiverio con fines de comercialización ornamental. No presenta grandes desafíos específicos para su manejo, solo que la reproducción no es numerosa, porque ponen de 1 a 2 huevos. En cautiverio prospera mejor en terrarios orientados verticalmente, ya que es una especie principalmente arbórea y suele pasar menos tiempo en los tramos inferiores. En lo referente a su estado de conservación, está categorizada como preocupación menor (LC), pero con grandes amenazas que la vuelven muy vulnerable.

Un ejemplar de esta ranita puede superar los cien dólares en una tienda especializada de mascotas exóticas de los Estados Unidos de Norte América. Pero, más allá del mercado legal, preocupa el creciente comercio ilegal de la especie. La extracción ilegal de ejemplares de los bosques, representa una amenaza para sus poblaciones silvestres; así mismo, la degradación de hábitats por diferentes actividades antrópicas, pone en peligro las poblaciones de esta especie cuya distribución conocida es bastante restringida.

Proteger esta belleza amazónica está en nuestras manos. La puesta en marcha de estrategias que permitan el manejo sostenible de la especie para su exportación, así como la concientización para su protección, permitirá conservar una de las ranas dardo venenosas más vistosas y elegantes de los bosques amazónicos.

© Estefanni Medina Saldaña / Giussepe Gagliardi­-Urrutia.

Mauro Alberto Salas Reategui

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