Branchiuros en los peces amazónicos

La crianza de peces amazónicos enfrenta diferentes desafíos y retos. Uno de ellos es encontrar mecanismos eficaces para la prevención y control de algunas patologías sanitarias, como la presencia de parásitos en nuestros peces. Dentro del grupo de los metazoarios parásitos, los branchiuros destacan por causar serios problemas a la salud de los peces, generando grandes pérdidas económicas a los productores amazónicos.

Los branchiuros son crustáceos ectoparásitos que se localizan en la piel, aletas y branquias de los peces. Utilizan un estilete como herramienta para perforar la piel de sus hospederos, alimentándose de sangre, células y otros fluidos, ocasionándoles lesiones mecánicas que son la puerta de entrada para microorganismos oportunistas como virus, bacterias y hongos, pudiendo también provocar anemia y desnutrición en peces altamente infestados.

En la piscicultura amazónica se ha identificado al branchiura Dolops discoidalis como la principal especie que parasita a los “peces de cuero” (peces sin escama), entre los que destaca la doncella (Pseudoplatystoma punctifer). Debemos recordar que la doncella tiene una gran importancia para la reproducción inducida y manejo en cautiverio, debido a su valor comercial y gran potencial para el desarrollo productivo de la piscicultura en nuestra Amazonía.

Reportes de parasitosis ocasionadas por D. discoidalis han revelado severos daños mecánicos en la piel, principalmente en la cabeza de los peces, mostrando despigmentación, palidez y sangrados. Infestaciones severas por este parásito han deteriorado seriamente la salud de los peces, evidenciándose casos de anemia, desnutrición, pérdida de masa corporal e incluso la mortalidad de ejemplares parasitados.

Este branchiuro se fija firmemente en la piel de su hospedero con ayuda de fuertes garras localizadas en sus cuatro pares de patas, desde allí, utiliza el estilete para perforar la piel y alimentarse de sangre y fluidos corporales, siendo a su vez vector de agentes microbianos.

Para encontrar una solución, un equipo de científicos del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), con sede en Loreto, desarrollan estudios para comprender el ciclo de vida de estos parásitos, su comportamiento parasitario y los mecanismos necesarios para controlar esta amenaza, con la finalidad de mejorar y hacer más eficiente la producción piscícola.

Los resultados preliminares de los estudios han determinado que el ciclo de vida de estos parásitos se extiende de 20 a 30 días”.

Gracias al monitoreo de estos parásitos, realizado a través de muestreos mensuales en los estanques de cultivo, estamos empezando a comprender su comportamiento parasitario, así como su ciclo de vida. Los resultados preliminares de los estudios realizados han permitido determinar que el ciclo de vida de estos molestos invertebrados se extiende de 20 a 30 días, tiempo en el que las hembras depositan sus huevos en el fondo de los estanques, lugar donde se desarrollan hasta convertirse en pequeños juveniles branchiuros que, entre la tercera y cuarta semana de oviposición, eclosionan de los huevos, dando pase a un organismo que ya es capaz de parasitar de forma inmediata a los peces.

Actualmente se están realizando estudios complementarios para prevenir el ataque de estos incómodos parásitos, destacando los realizados con productos naturales (fitoterapia), con el fin de obtener preparados y dosis adecuadas para prevenir y combatir la parasitosis causada por branchiuros.

El uso de extractos elaborados con ajos, kion y sal, se ha mostrado eficaz en experimentos in vitro, demostrando que cuanto mayor la concentración del producto, mayor la eficacia, resultando en menor tiempo de tolerancia del parásito al producto. El siguiente paso para poder contar con un producto eficiente y una dosis ideal es continuar los ensayos con experimentos in vivo donde debe probarse la tolerancia del pez ante las diferentes concentraciones empleadas. Se espera que a mediados del 2022 contemos con protocolos eficaces, accesibles, de bajo costo y armónicos con el ambiente que sirvan para prevenir y controlar parasitosis causadas por branchiuros, asegurando así, el éxito sanitario en la crianza en cautiverio de “especies de cuero” como la doncella, favoreciendo el éxito de la actividad piscícola y el desarrollo acuícola productivo de nuestra región.

© Germán Augusto Murrieta Morey / Harvey Satalaya Arellano / Luciano Alfredo Rodríguez Chu / Pedro Ramírez Arrarte.

Melodie Francoise Vasquez Wong

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