SONIDOS DEL CAMBIO: DESCIFRANDOEL LENGUAJE OCULTO DE LOS BOSQUESAMAZÓNICOS

La diversidad biológica de la Amazonía peruana, estimada a nivel de especies, genes y paisajes, es considerada una de las más ricas en el mundo. Esta enorme diversidad de especies puede estudiarse de manera clásica a través de evaluaciones de los individuos, pero existen otras formas que nos permiten observarla o estudiarla de manera igualmente efectiva. Una de ellas es a través de la diversidad acústica, también conocida como bioacústica, una técnica que nos permite estudiar, de manera más amplia, el paisaje acústico de los bosques amazónicos. El paisaje acústico (llamado en inglés como soundscape o landscape) es el conjunto de sonidos con el que está compuesto un paisaje determinado y puede ser característico de cualquier lugar del

planeta, como si se tratara de una huella digital de un ambiente determinado. Se dice que el paisaje acústico está compuesto por tres grandes grupos, la antropofonía, la biofonía y la geofonía. Estos atributos sonoros están definidos por los sonidos que se emiten y el poder energético que contienen y están caracterizados por los hercios que emiten. La antropofonía está compuesta por sonidos generados por los humanos, como el sonido de aviones, motores, disparos y maquinas en general, estos sonidos, generalmente son emitidos hasta los 2 000 hercios; la biofonía, por su parte, está compuesta por los sonidos emitidos por la mayoría
de los organismos vivos, cuya emisión va entre los 2 000 y 8 000 hercios; y finalmente, la geofonía está compuesta por los sonidos causados por los fenómenos

de la tierra, como la lluvia, el viento, el oleaje del mar, los sismos, entre otros, el rango de estos sonidos suele estar entre los 8 000 y 20 000 hercios. No cabe duda, de que hay sonidos provenientes de diferentes componentes del paisaje acústico que van más allá del promedio, pero acá nos centraremos en aquellos que se acomodan a la media general.

“ La combinación del
sonido producido por
los humanos, animales
y elementos naturales
conforman el paisaje
acústico o soundscape”

El paisaje acústico puede ser afectado por todos los sonidos existentes en un lugar y las actividades de origen natural o antrópico (actividades de los humanos). Las perturbaciones o cambios naturales
son parte de un proceso de coevolución del ecosistema y la biodiversidad; sin embargo, los cambios antropogénicos, son cambios causados por las actividades humanas; generalmente, esas afectaciones sobre el paisaje ponen en peligro el normal funcionamiento de los ecosistemas, más aún en un ecosistema tan rico y complejo como el amazónico. Muchos de estos impactos no han sido
estudiados en la Amazonía peruana y es por este motivo que nuestra investigación es sumamente importante para entender las dinámicas que se dan en estos bosques, caracterizar, comprender mejor y hacer recomendaciones para un manejo adecuado del paisaje acústico de los bosques amazónicos, así como esta

blecer mecanismos que nos permita minimizar los impactos de las actividades humanas sobre los ecosistemas amazónicos, su flora y fauna silvestre.
Utilizamos el monitoreo acústico pasivo para poder evaluar estos impactos. Nuestro proyecto desplaza 56 grabadoras acústicas pasivas llamadas AudioMoths, para tratar de comprender como los bosques son afectados. Asimismo, podemos caracterizar los bosques amazónicos a nivel de las especies que ocupan los nichos acústicos, pero también el paisaje acústico y sus afectaciones debido a las actividades antrópicas.

Estamos trabajando en tres áreas o sitios de estudio que son impactadas por carreteras, estas son los bosques del Centro de investigaciones Allpahuayo
afectados por la carretera Iquitos Nauta, los bosques del Centro de Investigaciones Jenaro Herrera afectados por el eje carretero Jenaro Herrera – Colonia Angamos y finalmente los bosques privados afectados por el eje carretero que conecta Iquitos y San Joaquín de Omaguas. Asimismo, tenemos un sitio control (y de comparación) en la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana, en una

zona que está alejada de las carreteras por más de cinco kilómetros. Cada despliegue de toma de datos en el bosque supone la instalación de 42 grabadoras en cada uno de los sitios (21 grabadoras
están programadas para captar sonido audible y 21 grabadoras para captar ultrasonidos) y en nuestra área de control instalamos 7 grabadoras de sonido audible y 7 grabadoras de ultrasonido. Cabe señalar que cuando evaluamos el ultrasonido, estamos estudiando emisión de sonidos emitidos por murciélagos; sin embargo, sabemos que otros grupos de organismos también emiten ultrasonidos, como, por ejemplo, las langostas, los grillos, las cigarras y otros.

“ El sonido audible
abarca los sonidos
producidos entre los 20
hertz hasta los 20 mil
hertz, mientras que, el
ultrasonido va desde los
20 mil en adelante”

Cada desplazamiento de estas grabadoras genera 2,5 terabytes de información en forma de archivos de audio; esta es una cantidad muy grande de información, tanto es así, que estimamos que en los próximos dos años alcanzaremos los 50 TB de información generada. Para poder procesar toda esa información, utilizamos diversos programas de análisis acústico a través de procesos automatizados de reconocimiento de patrones, con los cuales podemos procesar, analizar y responder las diferentes preguntas de investigación que tenemos en el pro

yecto, no sin antes realizar un preprocesamiento manual que ocupa mucho tiempo y esfuerzo del equipo humano involucrado. Asimismo, nuestros amigos y colegas ingenieros de sistemas del IIAP están desarrollando algoritmos de IA (inteligencia artificial) para la identificación de las especies que estamos estudiando; actualmente están desarrollando un algoritmo que nos permitirá determinar y definir sonidos de la antropofonía, biofonía y geofonía. Esto nos facilitará el análisis de los impactos y patrones de actividad de la fauna, así
como el paisaje acústico de los sitios que estudiamos, pudiendo predecir posibles impactos en nuevos sitios.

“ Los algoritmos de
IA permiten optimizar
el tiempo de análisis
de datos, logrando
reducir un proceso que
tarda horas a unos
cuantos minutos”

Toda la información colectada nos permitirá además estudiar los patrones de actividad acústica de múltiples especies, tanto de día como de noche, y poder realizar análisis de afectaciones de las condiciones climáticas (muchas veces afectadas por el cambio climático) asociadas a los patrones de actividad acústica. Asimismo, podremos evaluar las respuestas ecológicas de la fauna a las actividades
antrópicas, como ya hemos visto, las afectaciones de las carreteras sobre la fauna. Pero también, podremos evaluar afectaciones como la caza, extracción forestal o actividades como la fragmenta-

ción de bosques por actividades agrícolas. Como pueden leer, existen múltiples oportunidades de investigación y muchas de estas investigaciones pueden ser parte de tesis de pregrado y postgrado.

Otro estudio con monitoreo acústico pasivo que estamos realizando, implica el despliegue de nueve AudioMoths distribuidos cada 500 metros para estudiar la actividad acústica de rapaces nocturnas
(búhos) y su relación con el ciclo lunar. Además, hemos realizado ensayos de monitoreo de especies especialistas de los bosques de arena blanca de la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana a través de la instalación de grabadoras en lugares con gran potencial para albergar estas especies. Hemos descubierto que varias especies de grillos y anfibios modifican su canto debido a la perturbación causada por el sonido de los vehículos, estos sonidos terminan enmascarando los cantos de
las especies y, en los casos que hemos

registrado, estos modifican el canto, pudiendo afectar su desempeño reproductivo. Hoy sabemos que algunas especies de búhos amazónicos comparten horario de vocalización, pero son muy educados y se van turnando para cantar, existiendo muy poca superposición al momento de vocalizar. Asimismo, hemos aprendido que una especie de búho amazónico modula su canto cuando un congénere está cantando cerca, ¡increíble! Esta especie está siendo objeto de un estudio más profundo y pronto tendremos más novedades.
Todas estas investigaciones son financiadas tanto por CONCYTEC a través de una beca semilla de PROCIENCIA, como por el IIAP a través del círculo de Investigación “Impacto antrópico sobre la biodiversidad de los ecosistemas amazónicos”. Todo este trabajo es posible gracias al esfuerzo conjunto que involucra a investigadores de diferentes disciplinas del IIAP, investigadores externos nacionales y extranjeros, tesistas y voluntarios, sumando en total más de 25 personas. El
trabajo desarrollado por tesistas y voluntarios es de suma importancia, ya que permite agilizar los procesos de instalación, recogida de equipos y procesos de preanálisis. Gracias a todos ellos empezamos a descifrar el lenguaje oculto de
los bosques amazónicos.

© Giussepe Gagliardi Urrutia

Attalea Administrador

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