LA CULINARIA TRADICIONAL ENCOMUNIDADES INDÍGENAS BORAS DELRÍO AMPIYACU

La culinaria tradicional amazónica se presenta como un valioso patrimonio cultural inmaterial que integra los conocimientos tradicionales, la biodiversidad y las prácticas sociales de los pueblos originarios de la Amazonía. Representa un modelo de relación armónica de las comunidades indígenas y locales con su entorno natural realizada a través del uso sostenible de los recursos locales. En las últimas décadas, estos conocimientos se han visto amenazados por múltiples factores, como la globalización alimentaria, la migración, la pérdida de las lenguas originarias y la erosión de los modos de vida tradicionales. Esta
situación ha generado una preocupante pérdida de saberes culinarios que, al desaparecer, empobrecen no solo la diversidad cultural, sino también las alternativas sostenibles de alimentación en un contexto global de crisis ambiental y alimentaria. Uno de los pueblos originarios amazónicos que todavía conservan su culinaria tradicional es el pueblo bora que habita en la cuenca del río Ampiyacu, en la región Loreto. A continuación, se presenta una aproximación a su culinaria tradicional, se describen los recursos del bosque que aseguran su soberanía alimentaria y las amenazas ambientales que ponen en peligro estos conocimientos.
La culinaria tradicional en el pueblo bora
Entre los preparados tradicionales más consumidos por las familias en las comunidades indígenas boras se encuentran el piíyaáco y pííyaba (caldo del jugo crudo de la yuca macerado) y el péévejpa (caldo de la yuca fresca hervida), la cahuana (káhgúnuko, mingado del almidón de la yuca) y el tucupí (ají típico). Otros preparados habituales son el ahumado (los alimentos se cocinan directamente al fuego), el chilcano (caldo), la patarashca (wahjyáhe, envuelto en hoja), el pango (alimentos cocidos en agua con yuca o plátano verde), y el guiso (los alimentos se cocinan con condimentos). Los ingredientes usados en estos preparados se obtienen localmente, a partir de los recursos disponibles en el bosque.

Antiguamente, el consumo de insectos, anfibios, reptiles, peces, roedores, frutas silvestres y hongos comestibles era habitual en las comunidades boras del Ampiyacu, hoy en día estos productos son usados con menor frecuencia. El re-
emplazo progresivo de los ingredientes tradicionales por productos foráneos o industrializados, unido a la degradación de algunos ecosistemas, está provocando la pérdida de conocimientos vinculados a la culinaria tradicional en las nuevas generaciones de jóvenes. Entre las especies animales que forman parte de la dieta tradicional bora están el suri de aguaje Rhynchophorus palmarum (ajpakyo), la ahuihua de guaba o de caucho (nuhnemuu), hormigas
como el curuhuinsi Atta sexdens (meeneííkye), coleópteros, avispas, grillos, algunos anfibios como el sapo hualo Leptodactylus pentadactylus o Leptodactylus rhodomystax (nííhjyáwá), el sapo huangana Oreobates quixensis (áácúúbah), las ranas del género Osteocephalus (aahbá, akoo aájeuú y kónáhé), la rana regatón Boana lanciformis (kónáhé), la rana choro Lithobates palmipes (chórróh), el sapo veranero Scinax cruentommus, algunos reptiles como la iguanilla Enyaloides laticeps (iñibaj), la iguana Iguana iguana (máámo+j+), la shushupe Lachesis muta (táákahé), la afaninga Chironius exoletus (ííwakyo),
motelos, tortugas de río (taricaya, charapa, asna charapa), algunos roedores y una gran variedad de hongos del bosque. Estos alimentos se complementan con productos derivados de la yuca
como el casabe de almidón, el tamal, el casaraman, la fariña y la bebida principal: la cahuana, elaborada con almidón de yuca, a la que añaden, según la cosecha, frutas como piña, aguaje, ungurahui, umarí o pijuayo.

Mucho más que comida
Las técnicas de preparación se transmiten principalmente entre mujeres, siendo las madres quienes cocinan y enseñan las recetas heredadas de sus abuelas. Por su parte, los hombres se encargan de la recolección o la caza, actividad en la que también participan los niños, quienes suelen capturar especies de fácil acceso, como anfibios y reptiles comestibles. Son ellos mismos quienes las consumen con frecuencia. Hoy en día son cada vez menos las personas que buscan estos productos en el bosque, debido al cambio de hábitos alimenticios y a la mayor presencia de productos procesados que provienen de las grandes urbes (por ejemplo, arroz comercial, enlatados y otros).
El consumo de estos alimentos permitía además llevar una dieta mucho más saludable en comparación con los alimentos hipercalóricos o altos en grasas saturadas provenientes de la ciudad.
Algunos productos del bosque eran añadidos a los preparados para mejorar el
desarrollo y el crecimiento o combatir alguna enfermedad. Por ejemplo, el macambo, el curuhinsi y el hongo gorrón se añadían al caldo de yuca, especialmente al piíyaáco, con el objetivo de ayudar al crecimiento saludable de los niños. Algunos anfibios y reptiles eran usados para tratar problemas respiratorios, diabetes, problemas musculares y reumatismo. El corazón del motelo era usado para combatir la epilepsia y el suri del aguaje para combatir la bronconeumonía.

La alimentación también ha estado vinculada a la esfera mágica religiosa en las comunidades. Algunos cazadores, antes de adentrarse al bosque consumían ciertas partes de las serpientes como medida preventiva contra ataques de estos ofidios. En caso de mordedura, mataban al animal y a veces succionaban la sangre del corazón con la creencia de que esto ralentizaría el avance del veneno, permitiendo llegar a tiempo a la posta médica más cercana.
En este sentido, los pobladores consideran importante promover estos ali
mentos tanto dentro como fuera de la comunidad, no solo por sus beneficios nutricionales, sino también por el valor cultural que representan.
La amenaza de la pérdida de conocimientos
Esta valoración positiva de la culinaria
tradicional contrasta con una creciente
preocupación en las comunidades boras por los cambios en la alimentación
de los niños y jóvenes. Los pobladores
boras señalan que muchas familias han
sustituido los alimentos tradicionales
por productos industrializados, lo cual,
afirman, debilita la salud de las nuevas generaciones y provoca enfermedades frecuentes. Este cambio en los hábitos alimentarios no solo representa una amenaza para la salud, sino también una pérdida progresiva de prácticas culturales esenciales que forman parte de la cultura bora, lo que debilita su identidad y pone en riesgo su soberanía alimentaria.
© Margarita del Águila, Estefani
Alexandra Acho Ipushima,
Kathicsa Mendoza, Richard
Curto Garay
