DESAPARICIONES NATURALES DE LA HUANGANA: ENTRE EPIDEMIAS,INUNDACIONES Y SOBREPOBLACIÓN

La huangana (Tayassu pecari) es un tipo de cerdo salvaje que vive en la selva y al que no le gusta andar solo. Se desplaza en manadas enormes, que a veces superan los 200 individuos. Ver una de estas ruidosas agrupaciones de color negro moviéndose entre la vegetación puede ser tan impresionante como aterrador. En la Amazonía abundan las historias sobre encuentros con huanganas y muchas concluyen con un consejo: si alguna vez te cruzas con una manada, ¡corre y súbete a un árbol! De lo contrario, podrías ser embestido por esta tropa salvaje que avanza como una sola masa, haciendo un ruido ensordecedor y dejando tras de sí un olor inolvidable. Y hablando del olor, la huangana tiene un aroma muy parti

cular: muchos aseguran que huele como a ajos en descomposición. De hecho, ese olor se ha vuelto tan conocido en algunas zonas que se usa para bromear con las personas que tienen mal aseo en las axilas. No falta quien diga: “¡hueles a huangana!” La huangana necesita bosques muy grandes para vivir. Cada manada puede ocupar entre 20 y 110 km2 . Esta especie alcanza la madurez sexual aproximadamente a los 18 meses y puede reproducirse durante todo el año. Generalmente, nacen dos crías por parto. Su movimiento dentro del bosque está muy ligado al ciclo del agua en la Amazonía. Durante la vaciante se traslada hacia los bosques inundables, mientras que en la creciente migra hacia los bosques de tierra fir

me. En ambos espacios busca alimento y lugares adecuados para descansar. Sin embargo, sus hábitats preferidos parecen ser los aguajales, formaciones dominadas por la palmera de aguaje Mauritia flexuosa, donde permanece en la época en que sus frutos están maduros. Aunque su dieta se basa principalmente en frutos de palmeras, también puede alimentarse ocasionalmente de pequeños vertebrados e incluso de algunas serpientes.

En muchas zonas de la Amazonía la huangana ha desaparecido casi por completo debido a la caza excesiva. Se mataron más animales de los que el bosque podía reponer, todo por obtener algo de dinero en una cadena de comercio que suele beneficiar más a los intermediarios que a los propios cazadores. Se priorizó la ganancia rápida sin pensar en las consecuencias a largo plazo. Hoy, en muchas comunidades, ya no queda ni rastro de este animal en los alrededores. Pero esta desaparición no ocurre solo en zonas habitadas, también se han reportado casos en áreas remotas donde no hay comunidades cazadoras. Lo curioso es que, cuando la huangana desaparece por causas naturales, otras especies comienzan a verse con mayor frecuencia: el sajino

(Pecari tajacu), el venado colorado (Mazama americana), el sachaperro (Atelocynus microtis) e incluso el puma (Puma concolor). En otras palabras, cuando la huangana no está, el uso del bosque cambia, modificado sus dinámicas. Existen varias hipótesis sobre la desaparición de las huanganas de determinados espacios cada 20 o 30 años. Una de las hipótesis es que las huanganas desaparecen debido a la proliferación de epidemias que afectan a las manadas. Como siempre se movilizan en grupos grandes, si una se contagia, empieza a transmitir la enfermedad a las demás, como en un efecto dominó. En poco tiempo, toda la manada puede morir. Esta hipótesis se volvió más fuerte cuando en la región de Roraima (Brasil), se encontraron decenas de huanganas muertas sin una causa aparente. No había señales de caza ni de trampas; simplemente estaban allí, tiradas. Todo apuntaba a una enfermedad que arrasó con la población.

Para comprobar si las enfermedades eran responsables de estas desapariciones, se realizó un estudio en Loreto. Investigadores recolectaron muestras de sangre en dos zonas: la Reserva Nacional Pucacuro y la cuenca del Yavarí Mirí. Buscaron cuatro virus peligrosos para los pecaríes: peste porcina, enfermedad de Aujeszky, enfermedad vesicular por

cina y circovirus porcino. Los resultados mostraron que las huanganas de ambas zonas, tanto donde las manadas habían desaparecido (Yavarí Mirí) como donde aún eran abundantes (Pucacuro), tenían presencia del virus de la peste porcina y del virus de Aujeszky. Es decir, esas enfermedades estaban en ambas poblaciones, pero esto no explica por qué algunas desaparecieron y otras no. Por ahora, los resultados son inconclusos. Tal vez otras enfermedades, o una combinación de factores, sean las verdaderas responsables.

“ Las huanganas andan en manadas y
pueden ocupar hasta 110 km2 de bosque amazónico”

Otra explicación propuesta es que algunas desapariciones se deben a migraciones o desplazamientos de larga distancia, provocados por eventos extremos como grandes inundaciones. En la cuenca del Samiria, por ejemplo, se ha observado que, durante la creciente, las huanganas se mueven desde los bosques inundables hacia las zonas de tierra firme, e incluso cruzan grandes ríos. Pero cuando las inundaciones son muy prolongadas, estos desplazamientos pueden ir acompañados de una alta mortalidad. Entre los años 2011 y 2015, tras varias inundaciones históricas, las poblaciones de huanganas en esta zona colapsaron. Esto también se reflejó en el mercado de carne silvestre de Iquitos, donde las ventas bajaron drásticamente. Aunque no se sabe con certeza si migran por falta de

alimento u otros motivos, lo que sí está claro es que los cambios ambientales extremos afectan su distribución y supervivencia. Otra posible causa es un fenómeno conocido como sobrecompensación poblacional. Cuando hay demasiadas huanganas en una zona, empieza a escasear el alimento, bajan las tasas de reproducción y aumenta la mortalidad, especialmente entre los individuos más débiles. Como esta especie se reproduce con rapidez y forma grandes manadas, puede superar la capacidad de carga del ecosistema, provocando un colapso repentino. Aunque no se ha confirmado la existencia de ciclos poblacionales en mamíferos neotropicales, algunos estudios sugieren que este tipo de fluctuaciones podrían ser cíclicas.

También se ha propuesto que el desequilibrio entre machos y hembras al nacer podría ser un factor. En manadas con muchos adultos entre 3 y 5 años, se ha observado que nacen más machos que hembras. En cambio, cuando los reproductores son muy jóvenes o viejos, el número de machos y hembras es más equilibrado. Si en una población grande

predominan los adultos reproductores de ese rango de edad, podrían nacer demasiados machos, lo que a largo plazo podría dificultar la reproducción y reducir el tamaño poblacional.

“ En el año 2023, 79
cazadadores de 12 comunidades reportaron
la caza de más de 600
huanganas. Es la segunda especie más cazada,
después del majás”

Un análisis de la caza entre 1992 y 1996, antes del colapso en Yavarí Mirí, mostró que casi el 40% de los animales cazados tenían entre 3 y 6 años, lo que sugiere que ese grupo de edad era muy abundante. Se necesita más información sobre la estructura de edad en poblaciones donde la huangana desaparece y donde no, para entender mejor este fenómeno. Sin embargo, no todo son malas noticias. A diferencia de otras zonas donde la huangana ha desaparecido sin explicación, en la cuenca del Putumayo sigue siendo muy abundante. De hecho, es una de las especies más cazadas por las comunidades indígenas. En el año 2023, 79 cazadores de 12 comunidades reportaron la caza de más de 600 huanganas. Es la segunda especie más cazada, después del majás Cuniculus paca (del que se capturaron casi mil individuos). Lo interesante es que, a pesar de esta intensa cacería, los cazadores consideran que la huangana sigue siendo una especie común. Esto sugiere que la cacería podría ser sostenible en esa región. Ade

más, en el centro urbano de la localidad de El Estrecho, en la misma cuenca, la huangana es una de las carnes silvestres más vendidas, lo que confirma su abundancia actual. En conclusión, la huangana es muchomás que un simple animal salvaje: es una pieza clave del bosque amazónico, tanto por su comportamiento como por su rol en la vida de otras especies y en las comunidades humanas. Su desaparición, sea por enfermedades, inundaciones, desequilibrios reproductivos o migraciones forzadas, transforma por completo la dinámica del ecosistema. Aunque se han propuesto varias explicaciones, aún no hay una respuesta definitiva. Lo cierto es que llegar a entender lo qué está ocurriendo con las huanganas es un asunto urgente, porque su presencia (o ausencia) nos habla directamente de la salud del bosque y del equilibrio que necesitamos mantener para conservar la Amazonía.
© Pedro E. Pérez Peña

Attalea Administrador

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