Conozcamos un poco sobre los hongos macroscópicos de la amazonia

Los hongos juegan un papel fundamental en todos los ecosistemas y en la Amazonía no podría ser de forma diferente. Tenemos hongos que actúan sobre el ciclo de nutrientes, en el control de poblaciones de insectos y plantas, en el crecimiento de las plantas a través de las micorrizas, pueden ser alimento para insectos y animales, y también,  asociados con algas o cianobacterias, formar líquenes u hongos liquenizados.

El número estimado de especies de hongos en el mundo está entre los dos y cuatro millones (Hawksworth & Lücking 2017). La ciencia solo conoce una pequeña porción de todos los hongos, alrededor de 148.000 especies (Willis 2020).

En el pasado, los hongos fueron tratados como plantas, Carlos Linneo (1753) clasificó los hongos dentro del Reino Vegetal, por esta razón, hasta el día de hoy los hongos todavía se estudian en el departamento de Botánica como Criptógamas. El Reino de los hongos fue propuesto en 1969 por Robert Whittaker. Pero los hongos no son ni plantas ni animales y tienen características propias: son eucariotas, unicelulares o multicelulares, heterótrofos que absorben nutrientes del ambiente, es decir, no realizan fotosíntesis, tienen paredes celulares formadas por quitina y glucanos, y almacenan glucógeno como sustancia de reserva. En los estudios filogenéticos, donde se muestran la proximidad evolutiva de los organismos, los hongos están más estrechamente relacionados con los animales y comparten el mismo clado: Opistocontos (Opistho = posterior; konta = flagellum). Y el filo Chytriodiomycota es la cepa de hongos más antigua y la única que presenta esporas y gametos flagelados, en otros filos esta característica se perdió durante el proceso evolutivo.

En los filo Basidiomycota y Ascomycota encontramos hongos que presentan estructuras visibles a nuestros ojos en las que se producen esporas, las cuales son equivalentes a semillas microscópicas, que se dispersarán para colonizar nuevos sustratos como troncos, hojas en la hojarasca o insectos, un ejemplo son los hongos tipo “orejas de palo”, cuando los recolectamos, solo obtenemos una parte del organismo, ya que la mayor parte se encuentra creciendo en los sustratos.

Los hongos, además de la gran importancia ecológica que tienen para el mantenimiento de los bosques, pueden ser una fuente importante de diversas moléculas de interés farmacológico, algunos de ellos son comestibles, pueden utilizarse para la elaboración de artesanías e incluso para la fabricación de cueros ecológicos. Hyde et al. (2019) proponen más de 50 usos biotecnológicos de los hongos para los humanos.

Conozcamos entonces un poco más sobre los hongos macroscópicos de la Amazonía.

HONGOS COMESTIBLES

El conocimiento de los hongos comestibles en la Amazonía se reporta a través de estudios etnomicológicos, se conocen alrededor de 35 especies de hongos comestibles en la Amazonía brasileña, es posible que las mismas especies ocurran también en el Perú. Entre ellos se encuentran los hongos que crecen en troncos y ramas como Auricularia delicata, A. mesenterica, Lentinula raphanica, Favolus brasiliensis, Oudemansiella spp., Cookeina tricholoma, Cookeina speciosa y el hongo ectomicorrízico Cantharellus guyanensis (Fig. 1).

Figura 1. Hongos comestibles: A- Cookeina tricholomcr; B- Favolus brasiliensis; C, E- Cantharellus guyanensis; D- Cookeina speciosa; F, G- Auricularia mesenterica (vista de arriba y vista del himenóforo); H- Auricularia delicata; I- Lentinula raphanica; J, K- Oudemansiella sp. (K-himenóforo con lámelas, donde son producidas las esporas); L, M- Filoboletus gracilis (M- himenóforo con poros).

“La bioluminiscencia puede ser una estrategia para atraer insectos o una reacción al entorno”

HONGOS BIOLUMINISCENTES

Los hongos bioluminiscentes producen luz a través de una reacción química, que puede ocurrir en el basidioma entero o en alguna de sus partes, en ocasiones es solo el micelio el que puede producir este brillo. Sin embargo, este resplandor es muy tenue y solo es posible observarlo de noche, en total ausencia de luz (Fig. 2). Existen algunas hipótesis sobre por qué estos hongos producen luz, algunos autores creen que es para atraer insectos por la noche y así dispersar sus esporas, otros creen que es solo una reacción secundaria en el proceso de desintoxicación del entorno en el que están creciendo. Actualmente, se están realizando diversos estudios para comprender mejor estos mecanismos sorprendentes. ¡Son hongos realmente fascinantes!

Figura 2. Hongos bioluminiscentes: A- Basidioma de Mycena sp.; B- Himenóforo con lámelas (A y B fotos con luminosidad); C- Basidioma de Mycena sp. Foto en oscuro – Canon EOS 7D, f/2,8, tiempo de exposición 09:57)

HONGOS ZOMBIS

Los hongos que convierten a las hormigas en zombis se denominan hongos entomopatógenos. Estos hongos pueden infectar una variedad de insectos como hormigas, avispas, escarabajos, polillas y también arañas.

“Las hormigas infectadas se llaman zombis, porque en su etapa final tienen un comportamiento distinto”

Uno de los géneros que ataca a las hormigas y avispas es el Ophiocordyceps, que tiene numerosas especies recientemente descritas (17 especies depositadas en el Herbario del INPA). Las hormigas infectadas por estos hongos se llaman zombis porque en su etapa final, antes de la muerte, tienen un comportamiento distinto, encontrándolas con sus mandíbulas unidas a hojas en los lugares más altos de una planta. Esto permitiría que el hongo produzca sus esporas en lugares donde pueden dispersarse más fácilmente, en comparación con el suelo del bosque.

Hongos zombis. Ophiocordyceps camponoti-atricipis en una hormiga.

HONGOS EN CESTERÍA

Recientemente, investigadores del ISA (Instituto Social Ambiental) e INPA (Instituto Nacional de Pesquisas da Amazônia), pertenecientes al pueblo yanomani, publicaron el libro “Përɨsɨ Marasmius yanomami Përɨsɨyoma pë wãha oni – El hongo que usan las mujeres yanomami en cestería” que muestra una fibra ennegrecida, similar a los hilos plásticos, que son utilizados por las mujeres del pueblo yanomani en la elaboración de cestos. Estas fibras son los rizomorfos del hongo Marasmius yanomami, que se describió como una nueva especie y recibió el nombre del pueblo yanomami en su honor.

Cesta confeccionada con rizomorfo de Marasmius yanomami (hilos negros en la cesta). Escanea el código QR o haz CLIC en la imagen para conocer más detalles sobre esta historia.

EL HONGO QUE IMITA A UNA FLOR

Algunos hongos nos siguen sorprendiendo, ya que tienen la capacidad de imitar las características morfológicas de ciertas especies vegetales. Se ha observado, por ejemplo, como el hongo Fusarium xyrophilum imita a la flor de Xyris sp. (Xyridaceae) en el área de Sabana en Guyana. Laraba et al. (2020) observaron que el hongo intenta imitar a la flor produciendo un pigmento compatible para atraer insectos, y además, tanto el hongo como la flor producen un compuesto volátil, 2-etil-hexanol, que atrae a los polinizadores. La flor y el hongo de esta investigación también se encontraron en Brasil, en el Parque Nacional Viruá en áreas de bosque de arena blanca (varillales) y en Barcelos en el medio Aracá. 

Hongo que mimetiza una flor en la parte média del río Aracá (Amazonas, Brasil). A- flor de Xyris sp.; B- Trichoderma xyrophilum mimetizando la flor.

© Dirce Leimi Komura – Herbario INPA – Instituto Nacional de Pesqui-sas da Amazônia.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
1- Gamboa – Trujillo, P.; Wartchow, F.; Cerón – Martinez, C.; Andi, D. & Uwinjin, P. 2019. Edible Mushrooms of Ecuador: consumption, myths and implications for conservation. Ethnobotany Research & Applications, 18, 1- 15.
2- Guzmán, G. 1984. El uso de los hongos en Mesoamérica. Ciencia y Desarrollo, 59, 17-27.
3- Hawksworth, D. L & Lücking, R. 2017. Fungal Diversity Revisited: 2.2 to 3.8 million Species. Microbiology spectrum, 5, 1-17.
4- Hyde, K. D.; Xu, J.; Rapior, S.; Jeewon, R.; Lumyong, S.; Niego, A. G. T. et al. 2019. The amazing potential of fungi: 50 ways we can exploit fungi industrially. Fungal Diversity, 97, 1- 136.
5- Ishikawa, N. K.; Vargas – Isla, R.; Gomes, D. & Menolli Jr., N. 2017. Principais cogumelos comestíveis cultivados e nativos do estado de São Paulo. Pesquisa & Tecnologia, 14, 1-7.
6- Laraba I; McCormick SP; Vaughan MM; Proctor RH; Busman; Appell M; O’Donnell; Felker FC; Aime MC; Wurdack KJ. 2020. Pseudoflowers produced by Fusarium xyrophilum on yellow-eyed grass ( spp.) in Guyana: A novel floral mimicry system? Fungal Genetics and Biology 144 (2020).
7- Li, H.; Tian, Y.; Menolli Jr, N.; Ye, L.; Karuna- rathna, S. C.; Perez-Moreno, J.; Rahman, M. M.; Rashid, Md H.; Phengsintham, P.; Rizal, L.; Kasuya, T.; Lim, Y. W.; Dutta, A. K.; Khalid, A. N.; Huyen, L. T.; Balolong, M. P.; Baruah, G.; Madawala, S.; Thongklang, N.; Hyde, K. D.; Kirk, P. M.; Xu, J.; Sheng, J.; Boa, E.; Mortimer, P. E. 2021. Reviewing the world’s edible mushroom species: A new evidence-based classification system. Comprehen-sive Reviews in Food Science and Food Safety; 20,1982–2014.
8- Prance, G. T. 1984. Uses of fungi by Amazonian Indians. Advances in Economic Botany, 1, 127-139.
9- Sanuma, O. I.; Tokimoto, K.; Sanuma, C.; Autuori, J.; Sanuma, L. R.; Sanuma, M.; Maertins, M. S.; Menolli Jr., N.; Ishikawa, N. K. & Apiammö, R. S. (orgs.). 2016. Ana amopö – Cogumelos. Enciclopédia dos alimentos Yanomami (Sanöma). Instituto Socioambiental. São Paulo, Brasil, p. 110.
10- Vargas-Isla, R.; Ishikawa, N. K. & Py-Daniel, V. 2013. Contribuições etnomicológicas dos povos indígenas da Amazônia. Biota Amazônia, 3, 58-65.
11- Ventura FF; Silva RTP; Stevani CV. 2015. História do Fungo Bioluminescente Flor-de-Coco () e Efeitos das Condições de Cultura Sobre a Emissão de Luz. Rev. Virtual Quim., 7 (1):41-55.
12- Willis, K. J. 2018. State of the World’s Fungi 2018. Report. Royal Botanic Gardens, Kew, p. 92.

Attalea Administrador

Compartir