Fitoterapia: plantas que sanan peces

Anaí Gonzáles Flores / Marcos Tavares Dias / Elsa Renfifo Salgado / Angel Martín Rodríguez del Castillo / Jorge G. Babilonia Medina.

La producción de la actividad acuícola mundial va en aumento, debido, sobre todo, a la alta demanda de proteína animal de calidad que sea saludable. De todos es conocido que la carne de los peces contiene elevados porcentajes de proteínas, carbohidratos, vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos esenciales. La actividad acuícola tiene un impacto económico y social positivo, generando empleo y mejorando la vida de los productores. Es, así mismo, una de las actividades que mayor aporta a la seguridad alimentaria de la mayoría de regiones del mundo.

No obstante, la acuicultura no está exenta de problemas que afectan su productividad y desarrollo, como el aumento de las parasitosis y las enfermedades, originadas, entre otras cosas, por la alta densidad de cultivo por unidad de área, la inapropiada preparación de los sistemas de siembra, la alimentación con dietas deficientes, la mala calidad del agua y las características climáticas propias de cada región donde se desarrolla. Si estos factores de riesgo no son subsanados o controlados, pueden ocasionar altas mortalidades de los peces y, consecuentemente, importantes pérdidas económicas a los productores.

Realizar un cálculo preciso de las pérdidas ocasionadas en la producción por las enfermedades en cada uno de los países del continente, es una tarea muy complicada, debido a las diferencias en las cantidades de peces producidas por hectárea, a la inadecuada información sobre la mortalidad, la morbilidad, los costos de producción de los peces y los tipos de medicamentos usados. Según algunos estudios, los piscicultores que usan medicamentos para el tratamiento contra las parasitosis pueden reportar menores pérdidas económicas en comparación con los piscicultores que no usan estos medicamentos. Sin embargo, la regulación del uso de drogas en la piscicultura está directamente relacionada a las disposiciones legales y normas sanitarias de cada país, por lo que resulta difícil realizar un análisis comparativo.

«Los piscicultores en la Amazonía hacen uso de diferentes productos químicos de naturaleza sintética que están disponibles en el mercado para combatir los parásitos causantes de las enfermedades en los peces»

En el Perú, existen normas emitidas, reguladas y fiscalizadas por la autoridad competente (SANIPES). Las drogas de uso en la piscicultura están divididas en sustancias con efectos anabolizantes, sustancias no autorizadas, medicamentos veterinarios y contaminantes que en muchos casos sobrepasan los límites máximos permisibles para su uso.

Los piscicultores en la Amazonía hacen uso de diferentes productos químicos de naturaleza sintética que están disponibles en el mercado para combatir los parásitos causantes de las enfermedades en los peces (praziquantel, albendazol, mebendazol, oxitetraciclina, formalina, cloranfenicol, nitrofuranos, nitroimidazoles, amoxicilina, clortetraciclina, enrofloxacina, florfenicol, eritromicina, verde malaquita, leucoverde malaquita, permanganato de potasio, entre otros).

Sin embargo, estos productos sintéticos pueden causar efectos adversos en los peces, como toxicidad por el uso inadecuado de las concentraciones, la acumulación de residuos en el músculo del pez, la resistencia y la inmunosupresión. Así mismo, pueden causar una serie de riesgos en la salud de las personas que ingieren estos peces e impactos negativos en el ambiente, debido a que la gran mayoría de estaciones piscícolas no cuentan con un sistema de control del vertido de las sustancias toxicas, por lo que las drogas usadas son expulsadas a los cuerpos de agua naturales, causando mortalidad en otros organismos acuáticos.

En este sentido, debido a los efectos negativos de las drogas, diversos investigadores han estudiado los compuestos bioactivos de las plantas medicinales como un tratamiento alternativo, accesible y ecológico para la acuicultura.

El verde de malaquita es un colorante que es activo frente a una gran variedad de parásitos de los peces, pero cuyo uso es controvertido debido a sus posibles efectos cancerígenos y mutagénicos.

Hasta el momento, se ha investigado el potencial fitoterapéutico de por lo menos 70 especies medicinales pertenecientes a 27 familias botánicas, a través de formas naturales de extracción, como los aceites esenciales, oleorresinas y látex, pero también a través de la elaboración de extractos, macerados, emulsiones y nanoemulsiones.

Las especies más estudiadas hasta la fecha son Allium sativum, Meleleuca alternifolia, Mentha piperita, Ocimum gratissimum y Piper aduncum, esta última nativa de la Amazonía. Estas plantas medicinales contienen compuestos bioactivos y metabolitos secundarios con capacidad antihelmíntica, antibacteriana, antifúngica y antivírica  y actúan contra los protozoarios y crustáceos que son parásitos de los peces.  Las formas más comunes de uso de los fitoterapeuticos en peces son los baños y la alimentación, siendo pocas las ocasiones que son administrados oralmente de forma directa. Los baños fitoterapéuticos se realizan principalmente para tratar ectoparásitos; la alimentación medicada es adecuada para tratar endoparásitos, incluyendo una función inmunoestimulante, antioxidante y promotora del crecimiento. Existen pocas investigaciones sobre la administración oral directa, posiblemente por la pérdida del producto, alta toxicidad y alteraciones histológicas del intestino.

Antes de hacer uso en los peces de una molécula a una concentración determinada, primero se debe realizar un test in vitro para conocer la resistencia de los parásitos al fitoterapéutico, lo que servirá como punto de partida para la aplicación in vivo.

La resina del ojé ha sido utilizada para combatir los parásitos de las personas en la Amazonía y tiene gran potencial para tratar ciertos parásitos en los peces.

Los baños terapéuticos in vivo (test in vivo), van a mostrar su mayor éxito de eficacia dependiendo de la concentración y tiempo de exposición, pero al parecer también depende de la especie del pez, etapa etaria, especie de planta, método de extracción de la molécula y especie de parásito.

«En la Amazonía peruana se han registrado al menos 50 especies de plantas que son activas contra algún tipo de parásitos»

La administración del alimento medicado con fitoterapéuticos se realiza durante 30 a 90 días mediante la aspersión previa, dejando reposar de un día para otro el alimento para que el producto se impregne.

Conocer las dinámicas de la actividad y los mecanismos de acción de los fitoterapéuticos directamente en los parásitos, es una interrogante que por mucho tiempo no ha podido ser resuelta. Actualmente, algunos estudios han empezado a introducir nuevas técnicas y despejar dudas. A través de microfotografías, por ejemplo, han mostrado que el aceite esencial de hierba luisa y de la oleorresina de copaiba, entre otros, causan roturas, arrugas, perforaciones y dilatación entre los ornamentos de las estructuras del tegumento de los parásitos monogeneos de gamitana, ingresando a su sistema nervioso y  causando su parálisis y muerte.

Por otro lado, el Perú, debido a sus diferentes microclimas, cuenta con una alta diversidad de especies de plantas nativas e introducidas que tienen un gran potencial como fitoterapeúticas de los peces.

En la Amazonía peruana, de manera específica, se han registrado 50 especies de plantas que son activas contra algún tipo de parásito (ver tabla de especies). Pero para testar una especie nueva de planta como fitoterapéutico específico para peces, es importante considerar ciertos criterios para lograr resultados eficaces y prometedores. Así mismo, debemos partir de la premisa del conocimiento y uso ancestral de las plantas medicinales con fines antiparasitarios en humanos. Uno de los retos del uso de la fitoterapia en la acuicultura es el costo que genera la extracción en laboratorio y el bajo rendimiento de algunas plantas. Sin embargo, estas plantas se encuentran distribuidas en forma de arbustos o hierbas malas y otras son  cultivadas  en  viveros,  lo  que sería una opción sostenible que podría ser considerada para iniciar inversiones en el sector.

© Anaí Gonzáles Flores / Marcos Tavares Dias / Elsa Renfifo Salgado / Angel Martín Rodríguez del Castillo / Jorge G. Babilonia Medina.

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2 Responses

  1. Es reconfortante saber que existen alternativas naturales y amigables con el medio ambiente que potencializa nuestra nuestra acuicultura amazónica, pudiendo con ello garantizar la seguridad alimentaria de nuestras familias.
    Felicidades IIAP por este gran aporte científico.

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